Antecedentes legales

El Surgimiento de los cementerios municipales en El Salvador respondió a la necesidad de poseer un lugar adecuado y específico, para poder enterrar los restos mortales de las personas, en donde no exista ningún perjuicio moral o religioso.

En sus inicios, los cementerios estaban ubicados en los terrenos adyacentes y pertenecientes a los hospitales y las iglesias. En los terrenos de los hospitales, se sepultaban a aquellos que habían muerto por epidemias o contagios; y en los terrenos de las iglesias a los fieles que pertenecían a ellas, incluyendo a los pobres quienes no daban ningún tributo por su sepultura, y aquellos que sí podían pagar el arancel establecido por la Iglesia.

Pero la insuficiencia de estos terrenos estableció la búsqueda de terrenos que pudieran satisfacer esta necesidad.

Los nuevos terrenos destinados a cementerios, fueron administrados por las iglesias a través de juntas de caridad, las cuáles estaban a cargo de velar por su mantenimiento y cuidado y estaban conformadas por personas respetables y honorables de la sociedad.

Los Administradores se comenzaron a regir con las “Leyes Españolas”, hasta que en 1826 se dan a conocer las leyes salvadoreñas para la administración de los cementerios, en las que se establecían tres puntos importantes:

  1. Las juntas de caridad estarán a cargo de la Municipalidad.
  2. La existencia de cementerios en todos los poblados de EL Salvador.
  3. La construcción de cementerios debía hacerse a una distancia de 400 varas desde la última casa del poblado.

La implementación de estos cementerios estableció el pago por enterramiento, dichos fondos eran administrados por la Iglesia, quien los distribuía para el mantenimiento de las parroquias y no para el mantenimiento y cuidado de los cementerios. Con el fin de llevar a cabo dichos pagos, se establecieron cuatro clases de enterramientos:

Área de mausoleo

Eran construidos en los laterales de los cementerios, enumerándolos y delineándolos. La medida de cada sepultura debía ser de 3*3.5 varas, formando calles de oriente a poniente y de norte a sur, a fin de preservar una hermosa vista. Los puestos de mausoleos eran vendidos a perpetuidad y podía construirse en ellos cualquier monumento u obra arquitectónica que el dueño deseare, siempre y cuando presentare los permisos necesarios.

Área de nichos

Eran construidos en las paredes de los cementerios, las sepulturas de nichos no podían ser vendidos a perpetuidad, ya que al cabo de 6 años los cadáveres eran exhumados y conducidos a los osarios.

Área de Fábrica Media

Es un nicho construido dentro de la tierra, cuya superficie convexa podía elevarse hasta un cuarto sobre el nivel del suelo. Estos puestos tampoco podían ser vendidos a perpetuidad y caían en lo estipulado dentro del área de nichos.

Área de Fábrica Infima

Eran construidos en el centro de los cuadros pequeños, después de la línea donde se ubicaban los de fábrica media. En estos lugares se enterraban a los pobres y suicidas, por lo tanto no pagaban absolutamente nada por su sepultura. Tampoco eran vendidos a perpetuidad, ya que al cabo de 6 años los cuerpos eran incinerados o exhumados, pudiendo así ser ocupados por otros.

La Mala Administración de los fondos de enterramiento por parte de la Iglesia, ocasionó que el 1 de febrero de 1866 se ejecutara el decreto legislativo, prohibiendo sepultar cadáveres en los templos católicos, quedando exentos el Sr. Presidente de La República, el ilustrísimo Obispo Diocesano, aquellos que hubieran construido con sus propios recursos templos y capillas, y aquellos que con anterioridad hubieran adquirido el derecho o licencia de ser sepultados en alguna iglesia católica, de lo contrario debía de ser enterrados en los respectivos cementerios generales.

Pero aún así, la administración de los cementerios la poseía siempre la Iglesia, quienes prohibían que fueran sepultados en ellos, aquellas personas que no profesarán la religión católica, por lo que en 1870 se da a conocer el deseo de construir un cementerio Protestante, sin embargo esto nunca llegó a cumplirse, ya que no podían existir dos tipos de cementerios en un poblado.

El 28 de mayo de 1875 aparece en el Diario Oficial, sancionada como Ley : Reglamento de Cementerios, determinando que:

  1. Los cementerios estarán destinados a la sepultura de todos los habitantes de la respectiva comprensión municipal, sin distinción de méritos y aún sin previa averiguación si pertenecen o no a la comunidad de la Iglesia.
  2. A los curas no se les dará ninguna parte de esto, y por lo mismo sus prohibiciones de sepultar en lugares sagrados, no pueden ni deben ser atendidas conforme a la ley.
  3. Los fondos adquiridos estarán a cargo y administrados por sujetos dependientes de las municipalidades y de la contaduría de propios, y su inversión será sólo en los cementerios.
  4. Se distarán disposiciones permanentes, debiendo servir de norma a los párrocos y a los católicos.

El 28 de febrero de 1881 se de creta que los cementerios de El Salvador sean declarados absolutamente laicos, facultando al poder ejecutivo para que dicte los reglamentos necesarios, con esto quedó totalmente establecido que la administración de los cementerios estaría en manos de la municipalidad y no de la Iglesia Católica.

Así se tiene que el 12 de mayo del mismo año, se da a conocer el nuevo reglamento a la ley de cementerios para toda la Republica de El Salvador.

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: