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"No me gusta el fanatismo"

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A Norman Quijano le gustan más las entrevistas sobre sus pasatiempos que aquellas que definen cómo llevará la administración de la Alcaldía de San Salvador que está por asumir. No es falta de interés, simplemente se relaja.

Su rostro pierde seriedad, el tono se vuelve más desenfadado, se quita el saco y se enrrolla las mangas, porque “los trajes de colores claros no me ayudan en cámara”. Así se presenta el alcalde electo, con repuestas que dibujan bien sus intereses y personalidad.

¿A qué dedica su tiempo libre?

Lectura y deporte. Leo temas vinculados a política. Hoy estoy leyendo La Nueva Izquierda, donde está la historia de la nueva izquierda que ha surgido en América Latina en la última década. Acabo de leer un libro de Barack Obama.

¿Ya leyó el libro que le regaló el presidente Chávez al presidente Obama?

Ese no. Me aliena. Las venas abiertas de América Latina me lo recomendaron y no pasé del segundo capítulo. Refleja un profundo resentimiento. Ese libro me aliena, no leí mucho y lo regalé.

Usted estuvo en la Federación de Volibol ¿Todavía lo practica?

Lo practiqué muy joven, después de los 30 años ya no. Siempre me gusta ir al gimnasio, porque fui corredor de maratones. Corrí maratones en Estados Unidos, aquí en El Salvador. Gané muchas medallas. En mi época estudiantil fui campeón de 5,000 y 10,000 metros planos. Gané medalla de plata en lanzamiento de bala. Jugué fútbol en liga mayor.

¿Cómo es un día de Norman Quijano?

Tenés que ir al gimnasio entre las 4 y 6 de la mañana. Mi jornada empieza a las 4 de la mañana con lectura, no puedo leer en la noche, porque me duermo. A las cinco me doy un duchazo y me voy al gimnasio. A las 6:30 regreso ya bañado solo a vestirme, casi siempre desayuno afuera y regreso a la casa a las 9 de la noche.

¿Le queda tiempo para ir a la iglesia?

Más que todo me encomiendo a solas a Dios en mi habitación. Sí voy a la iglesia, pero no a un lugar en particular.

Qué momentos dedica a la familia?

Trato de estar con ellos el fin de semana. Tengo tres hijas.

¿Cuál es a su juicio la mejor forma de educar?

Con el consejo y con el ejemplo.

¿Y Nunca recurrió a una nalgada con sus hijas?

Solo a una de ellas le pegué una vez un par de cinchazos, a la que está en Alemania, porque le tiró a su hermanita una cosa en la cara. Estaban discutiendo y ya tenían como 13 años y se lo tiró en la cara en presencia mía. Es la única vez que yo he castigado a mis hijas con un par de cinchazos . Ella se tiene que acordar, porque yo les toleraba que se estuvieran diciendo cosas, pero agresión física nunca. Ahí estaba yo aguantando que se estaban discutiendo, pero si agarraban algo para agredir a la otra ya no.

¿Le gustan las armas?

Tengo una escopeta y nunca la he disparado. Tengo una arma muy linda que le compré a Rodrigo Ávila hace ocho años y nunca la he disparado. Tengo una 357 Magnun preciosa, que la he disparado una vez en 15 años. Estaba en mi finca y la quería probar como sonaba. Esa la mantengo conmigo siempre.

¿Qué cosas lo pueden estresar?

Quiero hacer miles de cosas en un corto espacio de tiempo, quiero estar en todo lugar y me agarra como ansiedad y como sin cesar. Como, como, como y nunca estoy saciado.

Si tiene que escoger un lugar para salir de ese estrés ¿Cuál prefiere?

Tengo una casita muy bonita en El Pital. Un rancho. Me gusta estar en mi hamaca leyendo ahí. Y en la finca me estoy entusiasmando, porque estoy teniendo ganadería y he tenido suerte: en dos meses me han nacido cuatro terneros. Me gusta ir a la finca porque tengo la oportunidad de ver mis cosas: los caballos, los frutales, el ganado.

¿Cuál es la anécdota que más recuerda de su candidatura?

Un día ya iba “zombi”, después de cuatro horas de caminar en una comunidad, a las 9 de la noche. Saludé a uno de los miembros de mi seguridad y me presenté con él como si era un votante.

-¿Cómo está?, Gusto en saludarlo. Estamos para servirle.

-Doctor, yo soy miembro de su seguridad, me contestó.

Yo andaba tan “zombi”, que ya no atinaba.

¿Cuál es la petición que más recuerda de su campaña?

Una señora que me pidió prestados $30,000 y me dijo que me los iba a pagar el siguiente día. Llegué a la champita, y muy seria me dijo que pasara y luego me dijo muy seria que le prestara el dinero. Le dije bromeando: Presto de $50,000 para arriba.

¿Cómo recuerda lo que pasó en el redondel Masferrer?

El nylon lo hice famoso. Eso ahora lo tomo como una anécdota de mi campaña. Aunque también hubo cosas interesantes cuando andaba en la bicicleta. Me caí frente al redondel del Roble. Pegué un buen ‘sapotazo’. Fue porque el que iba adelante en la moto, iba filmando y se movió y me pegó en la llanta de adelante, me tumbó.

¿Lo molestaron mucho por ese spot en bicicleta?

Pasamos horas grabándola. La última sonrisa no me salía, porque yo estaba bien cansado y la sonrisa no me salía. Estábamos por los juzgados y yo iba en la bicicleta. De repente pasa un bus, un hombre saca la cabeza y me grita: “Es de más, hijueputa, si te va a verguiar la Violeta”. En ese momento me salió la carcajada.

¿Qué lo hizo entrar a la política?

Por el carisma y la personalidad del mayor d’Abbuisson.. Entré a ARENA desde el primer momento siguiendo la personalidad del mayor. Veía con preocupación lo que se estaba gestando en el país. Seguí de cerca el golpe de Estado contra el general Romero. Luego vi surgir la figura del mayor. Lo recuerdo con una camisa beige con chapetas. Yo me llevaba mi televisor a mi clínica para verlo cuando no alcanzaba ir a la casa. Después, puse una clínica dental en la sede de ARENA. Llegaban niños de la comunidad La Fortaleza a pasar consulta ahí. Estando ahí fue la primera vez que hablé con el mayor. Él me llamó y me dio las gracias por la labor que yo estaba haciendo. Eso marcó mi vida dentro de ARENA, porque me emocioné mucho de poder tener contacto con él.

¿Qué significó la muerte del mayor?

Estaba de gerente en la alcaldía de San Salvador y fui a la Asamblea, y con tristeza vi cuando su féretro entró al plenario legislativo para recibir los honores. Salí llorando esa vez.

¿Qué lo motivó seguir en la política?

El que le gusta el servicio público, le gusta la política. Yo disfruto mucho y por eso buscaba ser alcalde. Desde que fui gerente de la alcaldía me gustó estar en contacto con gente humilde, con gente pobre.

¿Qué es lo que más le gusta de este momento?

Después del 18 de enero he podido hacer bastante aun sin ser alcalde. Tengo amigos que me están llamando desde California. Uno de mis mejores amigos que está en Miami me dijo que me fuera unos días a su casa. Me quisiera ir unos ocho días a Miami; pero si no lo hice antes, ahora ya no lo voy a hacer.

¿Qué es lo que menos le gusta de este momento?

La incomprensión de la gente y el fanatismo de algunas personas.

Tomado de http://www.laprensagrafica.com

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